Orden o Desorden

abril 13, 2011 0 Comentarios En: Nutrición y Salud
orden o desorden

Nuestro organismo puede estar en orden o en desorden. Si bien existen matices dentro de cada estado, lo cierto es que si se encuentra en el primero, no habrá enfermedades, mientras que si se halla en el segundo, las habrá. Intentar “curar” una enfermedad puntual es un engaño a nosotros mismos, puesto que ésta es tan solo una manifestación de un estado generalizado de desorden.

Estemos hablando de un resfriado, de osteoporosis,síndrome de colon irritable o de un cáncer, estamos hablando de que el organismo intenta manener el mayor orden posible al menor costo,pero dentro de un terreno donde no se le facilitan las condiciones para trabajar. Siempre la premisa de nuestra fisiología es mantener la Vida, con el menor daño posible. A veces ese daño es una enfermedad aguda breve, como ser una gripe, y otras necesariamente debe transformarse en una situación crónica, pues la toxemia que está en juego es muy alta, y los órganos eliminadores no dan a basto.

La gente en general quiere que le solucionen “el” problema, y en lo posible sin que ello implique demasiados cambios de hábitos. “Qué puedo tomar para….?”, “qué terapia puede actuar sobre tal patología?”, “cuánto hay que pagar? lo que sea por curarme!” Y el sanar nada tiene que ver con estas actitudes. Lo que nos llevó a enfermar, debe ser eliminado de nuestra vida. Y esto es sinónimo de hábitos que no se corresponden con las necesidades fisiológicas. Hay quien alegará:” pero no, lo mío es genético”. A quienes sustentan sus creencias en esta línea, se les debería explicar que todos tenemos rasgos genéticos que nos hacen más o menos propensos a desarrollar ciertas enfermedades, pero que sólo lo hacen si encuentran el terreno adecuado. Este terreno se da por la combinación de dos factores:

  1. Emociones
  2. Relación con el medioambiente: de éste provienen nuestros alimentos, el agua, el aire que respiramos, las emanaciones electromagnéticas y de otro tipo de ondas,etc. También se incluye acá, la actividad física que realicemos, cómo descargamos la estática,etc.

Un claro ejemplo de cómo obra la interacción de nuestra genética con lo que hacemos nosotros facilitando o no el desarrollo de esas potencialidades, se da cuando un iriólogo puede diagnosticar cuáles serán las tendencias de salud en el desarrollo futuro de un niño pequeño, y qué podemos hacer para impedir qué éstas se desarrollen.

A más de uno no le agrada tomar la plena responsabilidad de su salud, empezar a autogestionarla. La costumbre de delegarla en manos de un tercero (llámese médicos, gobierno,farmacéuticas,responsables de controlar la calidad de los alimentos,etc) puede estar muy arraigada, y puede generar resistencias inimaginables el sólo considerar esta otra versión de la realidad.

Hacernos responsables de nuestra salud, es informarnos debidamente, e ir implmentando los cambios que de ello deriven, mientras vamos corroborando las mejoras que experimentamos. Así, vamos a arreglar TODO el desorden, y ya no nos preocupará arreglar una parte. El cuerpo no es selectivo al sanar: cuando veamos una mejora en un sentido, notaremos indefectiblemente otras muchas en otros sentidos. Por ejemplo, alguien que atravesaba un estado de obesidad, y quizás tenía un principio de diabetes y osteoporosis, al hacer cambios radicales en su forma de alimentarse, notará cómo remiten uno a uno todos esos estados.

Para darle mayor claridad a todo este panorama, imaginemos que a la persona del ejemplo anterior le dan calcio, pues la diagnosis es : descalcificación. Qué creen que hará ese organismo con el calcio que empiece a tomar? Absorverlo? Imposible!! Si no se corrige la acidosis de éste individuo, jamás podrá absorver y metabolizar el calcio adecuadamente. Ahora sigamos imaginando que va a un nutricionista convencional, y le da una dieta basada en la contaduría de calorías. Seguramente esa dieta va a contener un caudal de tóxicos importante( como ser pollo-lleno de hormonas-,edulcorantes y alimentos light-que el cuerpo reconoce como tóxicos-, gran cantidad de alimentos cocidos, combinaciones de alimentos cuya digestión arroja más tóxicos-por ej. proteínas con hidratos de carbono, féculas con alimentos ácidos,etc-, algo de carne-bomba química: antibióticos,vacunas,hormonas + productos tóxicos de la metabolización de la carne en sí misma-, etc). Esos tóxicos no sólo que se acumulan como tejido adiposo, sino que acidificarán aún más a ese organismo, llevándolo irreversblemente a padecer más patologías.

La reflexión que deberíamos hacer es: si ya es sabido hace mucho tiempo que el organismo humano funciona como un TODO, porqué seguir queriéndonos ocupar de cada parte, en vez de hacer algo que favorezca a ese todo? Cada “desarreglito” está originado en un estado de desorden general, que lo podemos rvertir, si quitamos las causas que lo originaron. Qué causas? Principalmente lo que comemos.

Comer de todo indiscriminadamente, es tratar al cuerpo como un TACHO DE BASURA.

Le da lo mismo ponerle cualquier combustible a su rodado? Le pondría Kerosen? Aunque sea un poquitito?

El punto acá es qué “combustible” nos estamos “poniendo” todos los días. Una excepción cada tanto, no modifica el resultado total de la ecuación. Como decía el Dr Jean Seignalet:

Si diariamente incorporamos más tóxicos de los que podemos evacuar,  tarde o temprano la enfermedad aparece.


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