Musas en la Cocina

enero 31, 2012 0 Comentarios En: Nutrición y Salud
musas

A cada quien le llega la inspiración de diferentes maneras. De hecho, la manera puede variar de vez en vez, aunque por lo general suele haber algún patrón. Hoy les quiero hablar de cómo suceden las cosas en mi cocina.

Por lo general, la aventura empieza de la mano de alguna necesidad específica….quizás inconsciente, pero no menos real. Me refiero a las ganas: como a todos nos ocurre, en determinado momento sentimos que eso que nos gustaría comer….es…..mmmm a ver….dulce, o bien saladito….o quizás de un sabor suave, casi neutral, y que además estamos necesitando una consistencia súper liviana, o bien pesada, o con mucho contenido acuoso, o tal vez sequito y crocante.  El cuerpo y la mente nos están señalando para qué lado tomar en función de sus necesidades, y lo interesante de esto es aprender a escucharlos. Si estas voces no son lo sufieciente altas, podemos hacer un alto e imaginarnos saboreando distintos sabores y texturas, y rápidamente conectaremos con aquellos apropiados para nuestro presente.

Una vez que más o menos sabemos-aunque más no sea lo que definitivamente no deseamos-, es hora de hacer contacto visual con los alimentos: abrir la heladera, mirar la alacena….mirar, observar, y no pensar. Alguno de ellos nos va a guiñar un ojo….o, lo que es lo mismo tendrá un fugaz destello de luz. Entonces, sin dudarlo, nos lo apropiamos, y colocamos en nuestra tan útil mesada. Repetimos la operación con algunos otros alimentos, hasta que sintamos que es suficiente. Toda esta elección dejemosla en manos de nuestra intuición, y no de controladores pensamientos.

Ustedes creen que en esta instancia ya debieran saber qué clase de obra de arte están por dar a luz? No necesariamente. Ha llegado el momento de escuchar qué mensaje tienen estos maravillosos frutos de la tierra para nosotros. Como por arte de magia, un zuchini nos va a pedir ser rebanado, o una zanahoria ansiosa y alegremente nos contará que quiere unirse al jengibre dando locas vueltas en la licuadora.  Una vez que sumisamente acatamos las propuestas de los alimentos, todo se va uniendo en un perfecto rompecabezas gastronómico…: “ esta salsa necesita cubrir esta hortaliza!”, “ y estos nabos que en algún momento imaginé rallados en una ensalada….en realidad deben ser los protagonistas principales de una sopa”, etc.

Hay una condición sin equanón para dar lugar a este tipo de diálogos culinarios : no intentar controlar nada. Ni la elección de los alimentos, ni qué proceso podríamos hacerle, ni cómo ensamblaremos unos con otros.  Estar abiertos a que ellos nos guíen. Si no sabemos cómo se hace, es fácil: jugamos a que sí sabíamos y lo hacemos, y mágica y paulatinamente, nos irá saliendo.

Es mi placer haber podido reflejar en estas palabras cómo se comunica mi.. o mis musas en este divertido y alquímico mundo que se gesta en la cocina. Y nunca se sabe si a vos, que lo estás leyendo, no te hace sonar alguna campanita que te inspire nuevas formas de jugar.


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